Uno de los gobernadores que
tomaron conciencia del problema fue Samuel Ossa Borne, quien en documento al Ministro
del Interior señalaba que (…) grande
es la proporción de ellos que tienen
torcidas las piernas, en que la deformación se nota a simple vista y señala el
defectuoso y deficiente crecimiento que viene presentándose desde hace algunos
años y reproduciéndose en las nuevas generaciones, precisamente en las que
ahora acuden a las escuelas del Territorio, en los niños que juegan en las
calles y paseos públicos[1].
Niño raquítico, 1976 Foto del autor |
El Gobernador Vicente Fernández
Rocuant, sucesor de Ossa, no escatimó esfuerzos en intentar mejorar la salud
pública, centrándose en el combate al alcoholismo y al raquitismo. El primero,
si bien indirectamente afectaba a la infancia, lo dejaremos de lado para
enfatizar su afán en el intento de erradicar el segundo, tal como declarara él
mismo: Unido al problema del alcoholismo
hay otro asunto que estimo de mayor interés que aquél. Me refiero a la
degeneración de la raza y al enorme número de niños raquíticos que he podido
ver en mis frecuentes visitas a diversos barrios de la población[2].
Conciente de la necesidad de contar con recursos
para combatirlo,
dice Mateo Martinic refiriéndose al Gobernador
Fernández, discurrió el modo de
sensibilizar a la sociedad sobre la realidad y consecuencias del raquitismo.
Para ello, supo usar con habilidad la técnica cinematográfica entonces en pleno
desarrollo en Punta Arenas. Contando con el concurso del productor Antonio
Radonich, hizo preparar un filme documental sobre la enfermedad en la capital
territorial, que se proyectó en los cines locales concitando grande impresión
en el público. Es más, el mandatario determinó viajar a Santiago llevando
consigo el documento fílmico que se proponía hacer conocer nada menos que al
Presidente Arturo Alessandri. Y lo consiguió, por cierto, al proyectarlo en el
palacio de la Moneda ente el mandatario, sus ministros, algunos parlamentarios
y representantes del Patronato de la Infancia, Cruz Roja Chilena, Liga de la
Higiene Social y otras entidades congéneres. La impresión producida por el
documento cinematográfico fue profunda, tanto que motivó al Presidente para
proponer un proyecto de ley mediante el cual se dispondría de fondos para la
atención de la infancia desvalida (...)[3]
En 1923 lo que
saltaba a la vista se traducía en cifras: según investigación de los médicos
Alberto Molina y Álvaro Sanhueza, el 20% de la población infantil de Punta
Arenas sufría de raquitismo, y los afectados eran todos del estrato social más
bajo[4]. Se llamaba a
los empresarios a prestar su cooperación económica, y las damas de La Gota de Leche hacían labor
alimentaria preventiva[5].
La situación, por supuesto, trascendió las fronteras
territoriales, atendida su seriedad, llegando a preocupar a la Sociedad Chilena
de Pediatría, que en 1930 aconsejó atacar el raquitismo con medidas
profilácticas dirigidas a las madres y los niños, de higiene y alimentación, a
fin de procurar cambiar los hábitos y las formas de vida proletarios, además de
las propiamente curativas para intentar la mejoría de los niños enfermos[6].
Los esfuerzos
fueron dando sus frutos, y en 1951 se estimaba erradicado el raquitismo
infantil. Vana ilusión, porque en 1965, y achacando el problema al exceso de
consumo de carne ovina y al déficit de vitaminas y sales por la deficiente
ingesta de verduras y frutas, el Director de la XIII Zona de Salud doctor
Agustín Etchebarne declaraba que (…)
estamos observando un aumento alarmante de enfermedades cardiovasculares y
hépatovesiculares, por un lado, y el raquitismo con sus secuelas por el otro[7]. Más probable
parece que había una mala cobertura en los controles infantiles, en que por
esos tiempos los niños hubieran debido recibir periódicamente el golpe vitamínico.
En 1963 el pediatra
José Arcuch Cabezas presentaba en reunión clínica una revisión sobre
intoxicación por vitamina D, basada en un artículo publicado en la Revista
Chilena de Pediatría. Quedó estampado en actas de la Sociedad Chilena de
Pediatría Filial Punta Arenas[8]:
Se suscita un interesante debate por
cuanto los datos proporcionados en dicho artículo estarían en contradicción con
los utilizados en la zona desde hace largo tiempo sin que aparentemente se
hubieran presentado casos de hipervitaminosis D. Se acuerda investigar más el
tema y en lo posible presentar una reseña al respecto realizada por la Sociedad
de Pediatría local. Con la perspectiva del tiempo parece haberse aclarado
el dilema, ya que, atendidos los resultados de estudios recientes[9],
se ha demostrado que un alto porcentaje de niños magallánicos tiene niveles
subnormales de vitamina D en plasma por lo que, por mucho que la reciban por
vía oral, les será muy difícil llegar a niveles tóxicos. Si bien no se
manifiesta clínicamente, hay una suerte de raquitismo latente en nuestros
niños, que hoy por hoy intentamos combatir con suplementos de la vitamina en
cuestión.
[1]
Citado por M. Martinic en Ibíd. Págs. 174 - 175.
[2]
Diario “El Magallanes”, 9 de marzo de 1921.
[3] M. Martinic. Op. cit. Pág. 175.
[4] M.
Martinic. Ibíd.
[5]
Mayor información sobre La Gota de Leche en el capítulo XIX.
[6] M. Martinic. Op. cit. Pág. 176.
[7]
Citado por M. Martinic en Ibíd. Pág. 231.
[8]
LIBROS DE ACTAS SOCIEDAD CHILENA DE PEDIATRÍA FILIAL PUNTA ARENAS, 1962 - 2012.
[9]
Especialmente los conducidos por la Dra. Karin Brinkmann Scheihing.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
LAS CRÍTICAS SON BIENVENIDAS, EXCEPTO LAS FALSAS ADULACIONES.